Las/os
trabajadoras/es que prestan sus servicios en los
comedores escolares, atendiendo a l@s niñ@s
y asumiendo a la vez las tareas de limpieza de las
instalaciones del comedor, presentan unos riesgos
laborales específicos, entre los que destacan
los trastornos respiratorios y vocales originados
por el esfuerzo vocal, el contacto directo con el
alumnado y la escasa idoneidad del diseño
de los comedores; trastornos nerviosos originados
por el estrés ocupacional, el mal clima laboral,
la mala organización del trabajo, la masificación
y la sobrecarga laboral; existe un aumento de la
incidencia de las enfermedades infecciosas, debido
al trabajo en locales masificados; son frecuentes
los trastornos circulatorios periféricos,
ocasionados por la postura de trabajo, siempre de
pie; a menudo se padecen dolores musculares y de
la región lumbo-sacra, como consecuencia de
tener que cargar niñ@s, cacharros, bandejas,
etc.
Las medidas imprescindibles para eliminar los riesgos
laborales del personal de comedores serían
una adecuada dimensión de los locales destinados
a comedor, la formación del personal en foniatría,
así como en técnicas correctas de manipulación
y carga, campañas de vacunación preventiva
, la democratización de la organización
de los comedores y el establecimiento de cauces de
comunicación y participación del personal.
El personal de limpieza y también el de comedor,
sufre los riesgos derivados de la manipulación
de productos químicos utilizados en las tareas
de limpieza: irritaciones oculares y de las vías
respiratorias superiores, intoxicaciones por inhalación
accidental, alteraciones del sistema nervioso central,
así como diversas patologías de la
piel, todos ellos originados por la ausencia de información
sobre los riesgos, siendo inexistentes también
las medidas de protección personal.
A ellos hay que añadir los riesgos derivados
de la realización de la tarea: alteraciones
musculoesqueléticas, lesiones en muñecas,
rodillas y región lumbo-sacra, alteraciones
circulatorias periféricas y problemas de asma
y alergias, todos ellos originados por la manipulación
de cargas, la postura de trabajo, de pie y el trabajo
en un ambiente altamente pulvígeno.
Por último, nos encontramos con los riesgos
derivados del lugar en que se realiza la tarea; enfermedades
infecto-contagiosas, tétanos, intoxicaciones,
quemaduras, abrasiones, etc., como consecuencia de
la limpieza de lavabos, retretes, laboratorios, etc.
Las medidas para eliminar estos riesgos pasan por
la formación e información sobre los
posibles efectos nocivos de las sustancias que se
manipulan, los perjuicios que acarrean y la forma
de prevenirlos, así como sobre los riesgos
originados por la mala manipulación de cargas
y el modo adecuado de hacerlo. Otras medidas prácticas
y necesarias serían la utilización
de productos menos agresivos, tener cuidado con las
mezclas y utilizar bayeta en lugar de sprays, utilizar
guantes, incrementar la ventilación de los
locales de trabajo, vigilar la protección
de los envases y el instrumental de laboratorio,
adoptar medidas ortopédicas y dotar al personal
de calzado adecuado. Igualmente, deben ponerse en
práctica campañas de vacunación
y, por último hay que incidir en la organización
del trabajo, de manera que la tarea se realice por
lo menos en dúo. |