STEE-EILAS
considera totalmente insuficiente el credito horario
establecido para las personas Colaboradoras de
Prevención en los centros públicos
de enseñanza de la CAV
La circular de Comienzo de
Curso establece sólo 2 horas semanales de
dedicación, sin reducir el número de
horas de clase. Tampoco se tiene en cuenta el tamaño
del centro ni los riesgos específicos de los
centros con talleres o laboratorios.
En lugar de apostar por una
acción eficaz que reduzca los riesgos laborales
en los centros docentes, el Departamento de Educación
ha optado por limitarse a cubrir el expediente.
La Circular
de Comienzo del Curso 2003-2004 (pag. 55) ha
fijado en dos horas semanales el crédito
horario de las personas Colaboradoras de Prevención
en los centros docentes públicos no universitarios
de la Comunidad Autónoma Vasca. El Departamento
de Educación se había comprometido
a que estas personas dispusiesen de unas horas
establecidas dentro de su jornada laboral para
poder atender labores relacionadas con la mejora
de la seguridad y salud laboral en los centros.
Pero cuando ha tenido que concretar esa dedicación
ha optado por la cicatería más extrema,
estableciendo únicamente dos horas semanales
de dedicación, y ello sin reducir el número
de horas de clase. Tampoco se reducen ni las horas
destinadas a reuniones internas ni a atención
a los padres y madres.
La Ley de Prevención de Riesgos
Laborales, en vigor desde 1996, exigía que
todas las empresas se dotaran de una estructura preventiva
acorde con sus riesgos y su realidad. En la enseñanza
hay que tener en cuenta:
- Que muchos de los riesgos existentes
afectan también al alumnado.
- Que unas condiciones físicas
inadecuadas (ruido, frío o calor excesivos,
iluminación incorrecta) inciden negativamente
sobre la calidad de la enseñanza.
- Que la dispersión de la
actividad es una dificultad añadida, pues
hay 640 centros públicos de enseñanza
en la CAV, que abarcan desde la educación
infantil más temprana hasta el bachillerato
o la formación profesional de grado superior.
Por ello no era suficiente con reforzar
los servicios médicos creando servicios de
prevención, sino que en cada centro debía
haber una persona que informase a sus compañeros/as
y a sus responsables inmediatos de los riesgos o
las deficiencias existentes, velando por su solución
y por el cumplimiento de la normativa en materia
de seguridad y salud.
A lo largo del presente curso se
ha conseguido que esas personas hayan sido designadas
y formadas, pero no se había establecido el
correspondiente crédito horario para que pudieran
hacer frente a su labor. El crédito que finalmente
se ha establecido nos parece insuficiente para las
tareas de detección de riesgos y de fomento
de la cultura preventiva en sus centros. Que las
personas designadas dejen de hacer dos guardias ni
les permite hacer esa labor ni equilibra su carga
de trabajo, incrementada por su nueva responsabilidad.
Tampoco se tiene en cuenta el tamaño
del centro o la existencia de talleres o laboratorios
como factores que incrementan el riesgo y aconsejan
una mayor dedicación de las personas destinadas
a prevenirlo.
STEE-EILAS considera que este crédito
tan escaso también dificulta la realización
de reuniones de coordinación entre las personas
responsables de centro de cada zona, o de sesiones
de formación, pero la Administración
ha indicado que para estas actividades se utilizarían
liberaciones puntuales.
Además, supone un trato discriminatorio
con respecto a otras responsabilidades existentes
en los centros que sí disponen de reducción
del horario lectivo y de un número de horas
acorde al tamaño y peculiaridades de cada
centro. En definitiva, el interés del Departamento
de Educación por cada tema no puede medirse
por la palabras grandilocuentes con las que lo aborden,
sino mediante la constatación de los recursos
que se destinan a esa materia.
En este caso y ante la problemática
de seguridad y salud en los centros, el Departamento
de Educación ha optado por el que parece ser
el único criterio de su política educativa:
GASTAR LO MENOS POSIBLE. Y lo aplica por partida
doble: implanta una figura nueva sin coste alguno,
al no reducirse el horario lectivo de las personas
designadas, y coloca bajo mínimos su actividad
preventiva, no sea que detecten un número
demasiado grande de deficiencias en sus centros y
haya que gastar demasiado dinero en arreglarlas.
Frente a esta estrechez de miras,
tenemos que hacer notar que actualmente ya se invierten
importantes cantidades en la reforma, renovación
y construcción de centros docentes, pero al
no ser la prevención de riesgos laborales
un criterio a tener en cuenta en estas actuaciones,
ese importante gasto en muchos casos no contribuye
a reducir los riesgos laborales ni a incrementar
la calidad de la enseñanza.
La única puerta que el Departamento
de Educación ha dejado abierta es su disposición
a evaluar la experiencia del curso 2003-2004, incrementando
si fuera preciso la dedicación en el curso
siguiente. Por ello hacemos un llamamiento a los
centros y a las personas responsables para que hagan
constar ante el Departamento de Educación
la escasez del crédito horario actualmente
asignado, respondiendo ante cada tarea encomendada
si es posible hacerla o no con esa dedicación
y en qué plazo es posible hacerlo.
Frente a la cicatería del
Departamento de Educación no podemos caer
ni en el desánimo ni el voluntarismo, sino
perseverar en la presión para que se identifiquen
y subsanen las deficiencias y los riesgos existentes
en nuestros centros.
11 de Julio de 2003.
Direcciones de interés:
La definición de la politica
general de Seguridad y Salud del Departamento de
Educación del Gobierno Vasco.
El Reglamento
Servicios de Prevención que establece
las funciones y características de la formación
de las personas designadas con el nivel básico
en materia de prevención.
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