Reivindicaciones sindicales desde la perspectiva de género
En mayo de 2000 se reunió en Bilbao el consejo nacional del STEE-EILAS El tema principal fué " Reivindicaciones sindicales desde la perspectiva de género". He aquí el resultado de dicho debate:
Introducción
Nuestra intención con este documento es plantear el tema de género para su discusión en el conjunto del sindicato, pero partiendo de aspectos parciales y concretos, más entroncados con el hacer diario de las afiliadas y afiliados, de manera que podamos ir creando un tejido de reflexiones y acuerdos que nos posibiliten el abordar otros temas más teóricos y complejos.
Partíamos de que ha existido un cierto déficit a la hora de incorporar el tema de la igualdad a los planteamientos sindicales, cosa que no ocurría en otros frentes relacionados con la mujer. Pero la reivindicación por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el sector de la enseñanza, quizás por las propias características del sector, no había sido impulsada con suficiente fuerza. Teniendo en cuenta que una parte importante de nuestras energías, este curso, se han centrado en elaborar una plataforma de cara a la negociación en el sector de pública no universitaria, nos parecía un momento oportuno para impulsar una reflexión sobre cuales tendrían que ser los criterios generales para realizar una negociación colectiva desde el punto de vista de género.
Este material no realiza un diagnóstico de la situación de la mujer en la enseñanza ni de su presencia en el sindicato. En ese sentido es un material parcial e indudablemente ese es un trabajo importante que está por hacer. Nuestro objetivo es proporcionar un cierto “marco teórico”, aceptado por el conjunto del sindicato y que resulte operativo para orientar nuestra acción sindical. Hoy en día la negociación colectiva es el instrumento de regulación de las condiciones de trabajo y de las relaciones laborales y se afirma cada vez más como instrumento de garantía de los derechos fundamentales dentro de las empresas, teóricamente también el de igualdad de trato. Por lo tanto debería ser un medio importante de eliminación de la discriminación por razón del sexo.
Las organizaciones sindicales debemos tomar conciencia de las posibilidades de incidir en la modificación de las reglas aplicadas al proceso económico y social que está operando actualmente, defendiendo los derechos de los trabajadores y trabajadoras como seres humanos integrales, no seres parcelados como reflejo de una economía separada de la vida cotidiana, en la que el empleo se desenvuelve en un mundo diferente del de la familia y la sociedad. Así mediante la negociación colectiva se deberían establecer instrumentos para conseguir la conciliación de la vida profesional para todos (hombres y mujeres) estimulando a los hombres para que asuman tareas domésticas y familiares a fin de conseguir el reparto de responsabilidades, acabando con la vieja visión de la mujer como única responsable de tales tareas.
La negociación de estrategias y medidas positivas para la igualdad tiene que estar encaminada a facilitar el desarrollo profesional de las mujeres, eliminando los obstáculos que impidan o dificulten la igualdad real. Y los espacios de igualdad real que conquistamos cuestionan y debilitan el sistema patriarcal, intrínsecamente unido al mantenimiento de las estructuras económicas de nuestro sistema social.
Los instrumentos utilizados generalmente en la negociación colectiva para conseguir la igualdad real son las medidas de acción positiva o de discriminación positiva. Las medidas de acción positiva se entienden como un conjunto de medidas que, amparadas en el principio de igualdad de oportunidades, tienen por finalidad eliminar los obstáculos que se oponen a la efectiva igualdad sustancial o real entre hombres y mujeres. Cuando hablamos de discriminación positiva, hablamos de medidas especialmente incisivas, supone un trato diferenciado a favor de las mujeres, una medida diferenciadora encaminada a privilegiar a los integrantes de un grupo desfavorecido, es decir, en situación de discriminación adversa. El beneficio que la discriminación positiva aporta a sus destinatarios provoca un perjuicio cierto a otros destinatarios que ven limitados sus derechos, mientras que en las medidas de acción positiva el coste se diluye socialmente.
Pero no siempre es clara la bondad de estas medidas. Hay que poner especial atención en evitar aquellas que puedan dar una imagen de la mujer como sujeto necesitado de especial protección, o bien como única responsable de las tareas domésticas, que en lugar de fomentar la creación de un nuevo modelo laboral, mantenga y profundice los roles sociales existentes actualmente. Estas medidas tienen que abrir también espacios para los hombres en aquellos donde tradicionalmente han estado subrepresentados, en definitiva se trata de equilibrar la presencia de hombres y mujeres en aquello que la sociedad ha desequilibrado.
Y junto con estas medidas parece evidente la necesidad de fomentar la presencia femenina en las mesas de negociación. La experiencia nos enseña que una mayor presencia de mujeres en los órganos decisorios y en las mesas de negociación marca nueva referencias y visualiza la presencia de las mujeres en el mundo laboral. Presencia de mujeres que tiene que ir apoyada por unas relaciones de unidad de acción con otras Secretarías de la Mujer de otros sindicatos y grupos de mujeres.
Estas consideraciones generales tienen que adaptarse a las características propias de nuestro sector. La fuerte feminización de la enseñanza, el barniz de “igualdad formal” que recubre toda su actividad, hace que de entrada, sea más difícil visualizar las desigualdades, cuestionar el teórico plano de igualdad en el cual se supone que nos movemos. También tenemos que reconocer que por esa tradición femenina y por un cierto prestigio social del sector no hemos sufrido las trabas e impedimentos que en otros sectores de la producción sufren las mujeres.
Otro aspecto que tampoco podemos olvidar es que en último termino las “usuarias” de nuestros servicios son, en muchas ocasiones, otras mujeres, las madres, y a la hora de perfilar nuestras reivindicaciones habrá que buscar soluciones que no lesionen los intereses de unas y otras.
Pasamos a continuación a especificar algunos de los temas que nos parecerían claves abordar desde una perspectiva de género.
Emakume Idazkaritza