Algunas propuestas para abordar la violencia sexista en los centros educativos
PREVENIR
Partir de que es posible una realidad diferente.
Exigir una formación de calidad del profesorado que aborde las relaciones afectivo-sexuales
en toda su complejidad y que facilite acometer colectivamente proyectos educativos
en ese ámbito
Poner en práctica una planificada educación afectivo-sexual y acometer colectivamente
proyectos de mejora para la convivencia.
Reservar tiempos definidos dentro del horario escolar, para reflexionar con
el alumnado e impulsar el desarrollo de actitudes de respeto al cuerpo de todas
las personas, de autoestima, de seguridad personal y de capacitación para la
práctica de unas relaciones basadas en criterios de afectividad.
Trabajar con las chicas y chicos vulnerables la autodefensa, pero no quedarse
solamente en eso porque si no parece que se pone la responsabilidad de lo que
pasa sólo en las mujeres y no en los agresores.
No centrar la mirada sólo en las manifestaciones de violencia, ya que esto hace
que dichas manifestaciones se agiganten y que todo lo demás, que es mucho, pierda
importancia y significación.
Crear un clima en el centro educativo que combata los estereotipos que aún se
mantienen para chicos y chicas:
Trabajar para que estas propuestas estén integradas en los Proyectos Educativos
y en los Proyectos Curriculares de Centro.
CÓMO ACTUAR
No permanecer impasibles ante las relaciones de violencia que a veces se dan
en nuestros centros y, dentro de ellas, las agresiones sexistas. La aceptación
de situaciones de violencia entre ellos y ellas, considerándolas "chiquilladas"
y dándoles carta de normalidad, no ayuda nada a erradicar las agresiones sexistas
en la vida adulta.
Ante un hecho de agresión, mantener la calma y una actitud de serenidad para
dar una respuesta educativa adecuada y meditada, que huya del alarmismo.
No culpabilizar a la víctima e impulsar un trabajo sistemático con el o los
chicos agresores con el objetivo de que cambie su actitud porque el problema
de fondo son los sentimientos y concepciones determinadas que tienen respecto
a las mujeres.
Huir de la aplicación de normas rígidas y generales para solucionar la violencia
sexista en lugar de recurrir al diálogo como favorecedor de las relaciones de
convivencia en los centros.