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Un mapa escolar no es (sólo) un dibujo de colorines

Llevamos años hablando de la necesidad de un mapa escolar para el ciclo de 0 a 3 años y el Departamento de Educación, en un arrebato de eficacia, comparece en comisión parlamentaria con un mapa de la comunidad autónoma todo pintadito de colores, que representan las Escuelas Infantiles que hoy existen, y su titularidad. No sabemos si considera que "eso" es lo que le pedíamos los sindicatos, confederaciones de padres y madres, colectivos pedagógicos. Pero no, no era eso.

Al hablar de mapa hablamos de planificar con antelación, no de fotografiar lo que ha pasado, y hablamos de crear oferta pública donde no la hay y de establecer itinerarios que garanticen una continuidad en la escolarización, de manera que si una persona de 1 año se matricula en un centro público tenga garantizada hasta los 16 años, fin de la escolarización obligatoria, una plaza en la red pública, en centros cercanos e interconectados entre sí. El que la etapa 0-3 no sea obligatoria no quiere decir que haya que someter a la gente a un calvario de zozobra para conseguir una plaza en 0-2 años, ni posteriormente al pasar a 2-3 años ni de ahí a los 3-12.

Respecto al número de plazas que se ofertan, en vez de comparar el número de plazas escolares en global, que dan un saldo positivo en cuanto a la población de 2 años, habrá que pensar si a una criatura de esta edad que vive en Bilbao le viene bien desplazarse a Zeanuri, por ejemplo, para pasar el día, a lo mejor resulta que no, y que faltan plazas escolares en vez de sobrar.

Además del tema del mapa hay otros aspectos sobre los que conviene reflexionar un momento:

Las cuotas que se cobran a las familias (salvo excepciones en algunos pueblos por aportaciones extras de los ayuntamientos) excluyen de entrada al alumnado de situación socioeconómica más desfavorecida. Pagar al mes 135/180€, (comida aparte, estancia de 5/8 horas) sin saber si una vez terminado el curso se cobrará ó no una beca que sufrague parte de los gastos no es algo que pueda permitirse todo el mundo. Y pensamos que todo el mundo tiene derecho a la educación. Decimos, incluso, que el sistema educativo debe ser un factor compensador de desigualdades. Salvo que pensemos que los centros escolares son dañinos en sí, es difícil ver cómo compensará a los que no pueden acudir a los mismos, o cómo les ayudará en el inicio temprano de su euskaldunización, ni cómo contribuirá en la detección precoz de posibles problemas.

Piensa el Departamento que hablar de la privatización de los servicios públicos es una tontería que no va a ningún lado, porque lo que importa es la calidad y no la titularidad. Exige, de paso, respeto para el 50% de la población que opta por la enseñanza privada en nuestro país. Podría empezar por respetar la voluntad del 63% de la población, que manifiesta que preferiría ir a la red pública. Quienes defendemos la necesidad de un sistema público como eje vertebrador de la enseñanza y reclamamos calidad para el mismo no nos metemos en la elección personal de cada cual, hablamos de la gestión de los fondos públicos y el control sobre los mismos, de hacer cumplir la ley a los centros que seleccionan a su alumnado impunemente, de garantías para los sectores más desprotegidos, de evitar guetos escolares. Por eso nos preocupa que la red privada vaya consolidando su oferta de 0 a 16 años con un régimen de financiación idéntico a la pública en el tramo de 0 a 2 años, que crezca vertiginosamente y se haya colocado por encima del 72% en Bizkaia, y del 52% en Guipúzcoa y siga obteniendo permiso y subvención para nuevas aulas mientras la red pública cuenta básicamente con una serie de centros nuevos, significativo en número pero con escaso alumnado por su reciente apertura y ubicación mayoritariamente en municipios pequeños, y con los centros públicos que ya existían previamente: los municipales (a reseñar la red de Gasteiz que el alcalde ha intentado cargarse), los privados que funcionaban en régimen de cooperativa con voluntad de publificarse desde siempre y que ahora han podido hacerlo, y las aulas de 2 años en los centros públicos de Infantil/Primaria. Además de la importancia que tiene este tramo por sí mismo, hay que calibrar las repercusiones que tiene en niveles posteriores gracias a la labor de fidelización que realiza sobre su alumnado.

En cuanto a los mencionados centros públicos de nueva creación, ellos han sufrido especialmente las consecuencias del triunfalismo institucional, declaraciones grandilocuentes sin fundamento crearon unas expectativas que no se han podido cumplir: el inicio de curso se ha retrasado en muchos centros por culpa de obras inacabadas, problemas de gestión hacen aparecer en la propaganda plazas que en realidad no están vacantes, las instalaciones no siempre cumplen los requisitos necesarios, el escaso número de niños en unos casos hace que esté una persona sola a cargo de todo el centro, por otro lado, cuando las aulas se llenan la dotación de personal resulta insuficiente. Estos centros no dependen directamente del Departamento de Educación, como cabría esperar, sino del Consorcio Haurreskolak integrado por varios Departamentos del Gobierno Vasco y los ayuntamientos que voluntariamente se adhieren. Como quiera que este ente resulta desconocido y lejano, son las educadoras y educadores de los centros quienes deben enfrentar la frustración y malestar de las familias cuando se produce.

Quienes han trabajado antes en el sector privado saben que allí las condiciones son peores, pero eso no puede servirnos de consuelo.

Afirma la consejera que la gente está contenta , y probablemente la percepción social en cuanto a la educación de 0 a 3 no sea mala, ciertamente la oferta total de plazas se ha ampliado, y ahora mismo hay situaciones peores que la nuestra, pero hay mucho que rectificar.

GARAn argitaratuta

Arantza Fernandez de Garaialde

2004-11-25