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Sobre educación
Artículo de José Manuel Urroz Barasoain (STEE-EILAS) Texto completo en pdf
La verdad es que con esta gente del PP y su filial foral ya no te pegas ninguna sorpresa y sólo hay que pensar que ha resucitado ( fruto de una clonación en algún laboratorio maligno o por lo resultados de una educación perversa en unas mentes con disposición a lo militar y católico) lo más cutre y casposo de la educación. Como si Torrente hubiese cambiado el mundo policial por el del pupitre.
Cierto es que la derecha nunca ha creído en la LOGSE y no es de extrañar que se la quieran cargar a las primeras de cambio. Poco a poco, ley tras ley, orden foral tras orden foral, están haciendo que la primera ley con marchamo europeo, nacida en la democracia y con consenso técnico, parlamentario y autonómico sea irreconocible. Lo lógico, pero no tienen categoría, sería que presentasen una ley orgánica de la educación completa, con postulados serios, bases pedagógicas, ciclos formativos y donde se reflejase los objetivos que se persiguen. Porque a estas alturas, hablar de la LOGSE es hablar del sexo de los ángeles, o de las ángelas. Se habla del fracaso escolar sin especificar autonomías, sin decir que antes de la LOGSE un tanto por ciento considerable abandonaba los estudios a los 14 años y no se podía incorporar al mundo laboral, que no se estudiaba inglés hasta los once años, que las programaciones de historia y literatura era para sonrojar a cualquiera, que el aprendizaje era memorístico, y un largo etc en el ámbito educativo. Si nos ponemos a comparar la sociedad actual con la de los años en los que no existía la LOGSE, seguro que llegamos a la conclusión de que los tiempos cambian una barbaridad y que el sistema educativo, los métodos de trabajo y los criterios de evaluación deben ir acordes al progreso social. Hay gente, ministras incluidas, que siguen pensando que la enseñanza que recibieron en sus tiempos era fantástica. Y posiblemente debió ser así porque han llegado a ser algo en la vida. Pero no se acuerdan del tanto por ciento altísimo que el sistema machacó, de las personas que salieron adelante con las cuatro reglas y poco más, de la falta de oportunidades, del bajo número, comparado con el de ahora, de mujeres que tenían acceso a estudios profesionales o universitarios y de los escasos conocimientos que adquirieron de materias técnicas y artísticas. Dando por hecho que aquel sistema no era malo, y sin olvidar a los explotadores, mangantes, asesinos y demás titulados que también cursaron estudios superiores en los mismos pupitres que gente con currículo inmaculado; no podemos pensar, PP y UPN sí, que aquellos principios pedagógicos puedan ser válidos en una sociedad con Internet, euro, globalización, edificios inteligentes, ordenadores portátiles y formas de vida distintas.
No es serio que para demostrar el supuesto fracaso de la LOGSE, la ministra de turno, o el ministro de vez, digan que la estudiantina (es el nombre más correcto porque tiene connotaciones tunas, de poco estudio, y la gente del PP dan por hecho que en los institutos no se da golpe) no se sabe la lista de los Borbones, los ríos de España y sus afluentes, sacan faltas de ortografía y ven mucha televisión (Operación Triunfo incluida).
No es serio que Aznar quiera cargarse la LOGSE y al alumnado remolón y no mande a casa a la ministra que confunde a Saramago con una mujer, o a los ministros que le pegan unas patadas al diccionario que tiembla la txapela de la eñe. Ya no digamos del señor Sanz, que como no habla euskera ni quiere aprender, se lo carga. Y de Yolanda y su interés por la cultura e historia de Iruña, mejor no escarbar. Visto lo visto, o el sistema anterior era una porquería o los mentados y otros más (incluido el que suscribe) éramos unos zoquetes. Posiblemente ni lo uno ni lo otro, los dos. Y es lógico que sea así porque el criterio que la derecha utiliza para evaluar el saber de una persona se basa en la cantidad (memoria fundamentalmente) en vez de en la forma en la que se ha construido el aprendizaje y en las habilidades y destrezas (aprender a aprender) que el sistema educativo desarrolla en los individuos para que lleguen a conocer distintas cosas a lo largo de su vida. No debemos olvidar que hoy podemos almacenar en una caja de cerillas más información que en nuestra memoria y que podemos operar matemáticamente con rapidez y precisión con un artilugio colocado en la muñeca, que da las horas, tiene alarma, y cronómetro.
Para considerar la base científica y seria en la que se basan las críticas a la LOGSE, y en especial a la etapa de la ESO, tenemos que resaltar que la primera promoción de alumnado que empezó Primaria aún no ha terminado la ESO. . .
Según estudios avalados por una comisión de evaluación externa, las personas que dicen dedicarse al estudio entre los doce y dieciséis años, miente, no pegan chapa. La ortografía la entienden como un elemento decorativo, los números son algo cabalístico, la geografía se reduce a calles y plazas, la literatura es algo que tiene que ver con el cine y, en general, por no extendernos, pasan de clavar los codos. Y algunos no sólo no pegan chapa, sino que revuelven la clase y deben ir a la UCA. El alumnado que cursa los distintos bachilleratos e intenta pasar a la universidad debe superar los exámenes de Selectividad y hasta la fecha parece que no lo hacen mal, pero la opinión del profesorado universitario no es muy buena respecto a la preparación académica de la juventud que franquea los dinteles de las distintas facultades. No saben estudiar, ni leer, ni escribir y, por lo tanto, calientan asiento en el aula y más tarde en la cafetería.
Con todo lo que se está planteando con el tema de la Reválida es obligado compararla con la Selectividad que desaparecerá dentro de dos cursos. La Selectividad selecciona, al alumnado que ya ha conseguido superar el bachiller, para cursar una carrera en cualquier universidad del estado; la Revalida es una prueba en la que el alumnado reafirma su condición de bachiller y con el aprobado en mano puede pasar a examinarse en las distintas facultades de todo el estado y para determinadas carreras. No queda claro qué pasará con el alumnado que la suspenda por mucho que le den hasta cuatro oportunidades para aprobarla, si resulta que tampoco puede acceder a los Ciclos Formativos de Grado Superior. Es decir, un sistema de evaluación continua se puede ir al garete por una prueba puntual y proclive, como todas, a la trampa.
Es curioso que se cuestione la ESO, última etapa de la enseñanza obligatoria, y se traten de alterarla hasta dejarla en una situación muy parecida a la de hace doce años. Aunque como ya hemos denunciado en otras ocasiones, en Navarra ya se han experimentado algunas de las propuestas de la Ley de Calidad. Hoy, a partir de los catorce, segundo ciclo, pueden repetir en tercero, pueden tomar un currículum diferente en la UCA y hasta se les oferta optativas que inclinan hacia letras o hacia ciencias. Afortunadamente no se les pega una patada en el culo y se les deja fuera del sistema.
No me veo yo a Osasuna, después de toda una temporada luchando y consiguiendo la permanencia, sometiéndose a un partido contra un equipo X, extranjero, para confirmar la temporada. Tampoco me veo a los equipos que van a jugar la Liga de Campeones, tras cuarenta partidos durante nueve meses, jugárselo a un partido contra el Revalidilla C.F. que, para más coña, pone las normas, el árbitro, el balón, el campo y hasta la afición. No sería justo ni los resultados mejorarían el nivel futbolístico.
La revalida lo único que puede marcar es la diferencia entre los que más suerte tienen, dentro del grupo de aprobados, y el resto. Las más trabajadoras o los más competentes pueden encontrarse con un borrón de miedo porque tuvieron un mal día o porque las preguntas eran absurdas. Confundir calidad con reválida debiera ser motivo de cese fulminante.
En el mundo de la producción industrial los controles van unidos a la calidad. De tal manera que un mayor número de controles, tanto internos como externos, va asociado un aumento de la calidad. Las empresas hacen gala de que han superado un buen número de pruebas y que los resultados obtenidos en distintos certámenes del sector han conseguido premios o el refrendo de un tribunal de expertos. Si un coche no ha superado unas cuantas reválidas no es de fiar porque todo el mundo entiende que al no existir filtros se ha podido poner a la venta material defectuoso.
La Ley de Calidad va a ver aumentado el número de fracaso escolar y no va a conseguir que el mal estudiante, asustado por las pruebas que le van a poner delante, se decida a estudiar porque, para colmo, tendrán que aprobar los dos cursos de bachiller.
Es como lo del asunto del Botellón. Hay una preocupación enorme por las molestias que producen en el vecindario y se trata de remediarlo con normas y controles policiales. Pero no se les ocurre preocuparse por la salud de los botellon-eros y de ofertar alternativas que mejoren la salud. Si las criaturas se gastan unos cuantos miles y lo consumen en un local autorizado, no pasa nada; mira que bien.
Tratar de paliar el primer churrazo que ha supuesto la Ley de Calidad con pañitos calientes de que no serán pruebas memorísticas y difíciles, no alivia nada porque el problemas no es el cómo serán, sino el para qué se hacen. La calidad del sistema se mide valorando los presupuestos económicos, los medios de los que se dispone y los beneficios educativos que se consiguen.
Con todo lo que parece, la Reválida no cuestiona sólo al alumnado; el profesorado queda en entredicho porque esos aprobados que da tras dos años de seguimiento quedan bajo sospecha. Es necesario pasar pruebas para avalarlos, para decir si estaban bien puestos o no. No vaya a ser que se regalen o que el nivel de exigencia sea bajo.
Todos los centros y cada docente en su área van a ser evaluados y comparados sin ningún problema.
Se dirá que la Selectividad ya sometía al personal docente de bachiller a una situación semejante a la que pueda producir la Reválida. Sí y no. La selectividad era una prueba a la que el alumnado acudía si quería; la reválida será obligatoria para todo el alumnado que apruebe. Y la lógica de las relaciones de poder obligará a muchos profesores y profesoras a exigir más para salvar y asegurar un tanto por ciento que no cuestione su trabajo.
La Revalida dará resultados que no serán válidos y que no evaluarán, ni de lejos, la labor docente. Enseñar y aprender son dos conceptos que no siempre se corresponde y que están sujetos a multitud de variables que hacen difícil su evaluación e injustas las comparaciones que le suelen acompañar.
No podemos achacar las ocurrencias anteriormente expuestas a ideas que nacen del vacío y que el PP las lanza con premeditada ocultación, no. Un sector del profesorado se lamenta constantemente del supuesto bajo rendimiento del alumnado e indirectamente están pidiendo al Gobierno que articule normas para aumentar el nivel. Pero lo que este sector del profesorado no menciona, para no autoinculparse, es que existe una autonomía de centros libertad de cátedra, recursos didácticos y profesionalidad, que permiten mejorar la calidad y el nivel de resultados. No es muy corriente que el entrenador se queje de que sus jugadores son unos mantas y son la causa clara y directa de la mala clasificación del equipo.
Cualquier modelo educativo es susceptible de mejora y si hiciésemos un cuestionario entre el profesorado de los países de la Comunidad Europea, seguro que las quejas no diferirían mucho de las de aquí. El PP y UPN siempre han fomentado esta corriente de opinión que cuestionaba la LOGSE por ser, según ellos, la causante de los malos resultados académicos. Y como no tiene ningún tipo de argumento científico, ni se quiere basar en estudios comparativos porque demuestran que la LOGSE es una buena ley y que si en alguna cosa no ha logrado buenos resultados ha sido debido a la escasa financiación y a que sectores conservadores del profesorado la han boicoteado; se dedican a parchear y a lanzar leyes mal definidas, poco estructuradas y con lagunas que se solventarán según vayan rodando los acontecimientos.
El PP debiera analizar aspectos que en su día fueron cuestionados por los sindicatos progresistas. La falta de recursos económicos, la creación de institutos desde los doce años, la formación previa del profesorado, la labor tutorial y otras muchas que quedaron pendientes son las que pueden estar produciendo el supuesto fracaso.
Un cirujano se alegraba de lo bien que le había salido la operación, pero lamentaba el mal comportamiento del paciente porque se le había muerto.
30-Sep-2002