Muere
un alumno de FP en Accidente de Trabajo en las
prácticas en empresa
Tomemos medidas para que no
vuelva a repetirse
Mikel Vélez era un joven de 21 años
que realizaba las prácticas en la empresa
LAYDE de Durango. Estudiaba producción por
mecanizado, pero murió cuando manejaba una
carretilla elevadora que cayó por un pequeño
talud.
El centro en el que estudiaba no dejaba de lado
los temas de seguridad. La empresa tenía hecha
la evaluación de riesgos y había dado
al estudiante unas instrucciones generales de seguridad,
tanto verbales como escritas. Pero todo ello no fue
suficiente para preservar la vida del joven.
Lo que ocurre es que, más allá del
cumplimiento de una serie de obligaciones formales,
falta mucho para que la cultura preventiva sea una
realidad en las empresas. Eso quiere decir que la
formación que la experiencia en los centros
de trabajo proporciona al alumnado no sólo
puede generar unos hábitos incorrectos de
trabajo, al no tener en cuenta los criterios de seguridad,
sino que puede acabar costándole la vida.
La normativa sobre la realización de prácticas
en empresas ni siquiera exige que éstas tengan
evaluados sus riesgos e implantadas medidas de prevención,
ni sistemas de organización de la prevención,
ni una cultura de prevención. Tampoco hay
inspecciones que verifiquen la situación de
la empresa o las tareas efectuadas por el alumnado.
La normativa protege a las empresas, a las que exime
de cualquier responsabilidad en relación con
el alumnado y no les exige que garanticen su seguridad,
al igual que deben garantizar la seguridad de todos
sus trabajadores/as.
El alumnado requiere una vigilancia y protección
mayor que la que se proporciona al personal de la
empresa, pues además de experiencia suele
faltarle madurez física y psicológica;
se encuentra fuera del entorno disciplinado y protector
de la escuela; desconoce los riesgos de su propia
tarea y los existentes en su entorno; tiene falta
de confianza y a la vez pretende causar buena impresión
en la empresa con el objetivo de que le puedan contratar
en el futuro. Un rumor sobre futuras contrataciones
en la empresa pudo ser la causa de que el alumno
de producción por mecanizado cogiera una carretilla
elevadora, una actividad de alto riesgo.
Hay que incrementar la formación e información
que recibe el alumnado sobre los riesgos de su actividad
pero también sobre los riesgos que existen
en el lugar donde va a realizar las prácticas.
En la empresa, no solo el supervisor, sino todas
las personas que van a tener contacto con el alumnado
deben conocer las labores que puede realizar y las
que no, y las medidas específicas de prevención
a adoptar.
En el III Curso de Verano sobre prevención
de riesgos laborales en la enseñanza, organizazdo
por STEE-EILAS y el IVE en 2001, June Hanley, del
Health and Safety Executive de Londres, el organismo
que encargado tanto de la inspección como
de la difusión de información en materia
de seguridad y salud en el trabajo presento una ponencia
titulada Seguridad y
Salud en las prácticas del alumnado en empresas,
en la que explica cómo se aborda este tema
en el Reino Unido, algo que creemos podría
ser aplicado aquí para que ningún alumno
vuelva a perder la salud o la vida en el período
de prácticas. |